Duelo y Adolescencia (Psicología)

Introducción

     En el presente trabajo investigativo, sobre la relación que existe entre “El Duelo y la Adolescencia” como tema general, se pretende desarrollar y dar un concepto acabado de lo que respecta, primeramente al “Duelo” en sí, entendido como la reacción frente a la pérdida de una persona amada o abstracción que haga sus veces, tal como lo define Sigmund Freud. Para luego relacionar dichos conceptos con la etapa o período por el que deben de transitar todos los seres humanos en edades tempranas de sus vidas, la “adolescencia” significando un período de conmoción que oscila entre lo normal y lo patológico, pero como dice Ana Freud, esta conmoción debe ser considerada como “normal”, señalando además que sería “anormal” la presencia de un equilibrio estable durante el proceso adolescente.
     Sobre esta base, y teniendo en cuenta el criterio evolutivo de la psicología, es que podemos aceptar que la adolescencia mas que una etapa estabilizada es un proceso y un desarrollo; dentro del cual se van a producir innumerables cambios en el adolescente, a nivel psicológico, físico y social. Cambios que debe aceptar y superar conscientemente, para así dejar atrás la niñez e ingresar a la adultez de la mejor manera posible.
     Es en este proceso donde aparecen los “Duelos” de la adolescencia, manifestándose como dolorosos, implicando una crisis seria, tristeza, y esfuerzo psíquico para superarlos. Según las ideas de Arminda Aberastury podemos decir que el adolescente realiza tres duelos fundamentales y básicos: a) El duelo por el cuerpo infantil perdido; b) El duelo por el rol y la identidad infantiles; y c) El duelo por los padres de la infancia. Pero Aberastury añade un cuarto duelo, al que parece otorgarle menor entidad, el de la perdida de la bisexualidad de la infancia en la medida que se madura y se desarrolla la propia identidad sexual.
     Pero sin duda alguna, estos duelos adolescentes se ven ampliamente influenciados socioculturalmente, o sea que los duelos por los que debieron atravesar los adolescentes del pasado, claramente se puede decir que no son los mismos por los que deben pasar los adolescentes actuales.
     Por último se trata el interrogante de que si en la adolescencia posmoderna, aún prevalecen los duelos que existían en tiempos pasados o ya no son parte de este proceso normal.

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Peak del Petroleo de Hubbert (Desabastecimiento del petroleo)

Teoría del peak de Hubbert
¿Te preguntaras porque ultimamente los combustibles derivados del crudo como el petroleo diesel y gasolinas 93/95/97 octanos, entre otras, han tendido al alza en estas ultimas decadas, y que ya no van a disminuir, sino mas bien va su carrera hacia una alza catastrofica?¿Que efectos sociales podria traer consigo esto?

La teoría del peak de Hubbert, también conocida como cenit del petróleo, petróleo pico o agotamiento del petróleo, es una influyente teoría acerca de la tasa de agotamiento a largo plazo del petróleo, así como de otros combustibles fósiles. Predice que la producción mundial de petróleo llegará a su cenit y después declinará tan rápido como creció, resaltando el hecho de que el factor limitador de la extracción de petróleo es la energía requerida y no su coste económico.

Aún siendo controvertida, esta teoría es ampliamente aceptada entre la comunidad científica y la industria petrolera. El debate no se centra en si existirá un pico del petróleo sino en cuándo ocurrirá, ya que es evidente que el petróleo es un recurso finito y no renovable en escalas cortas de tiempo por lo que en un momento u otro se llegará al límite de extracción. Esto depende de los posibles descubrimientos de nuevas reservas, el aumento de eficiencia de los yacimientos actuales, extracción profunda o la explotación de nuevas formas de petróleo no convencionales.

El año exacto del pico no podrá determinarse hasta que ya haya sucedido. Basándose en los datos actuales de producción, la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y el Gas (ASPO en inglés), considera que el pico del petróleo ocurrirá en 2010,[1] siendo el del gas natural algunos años posterior. Por el contrario, estimaciones más optimistas arrojan reservas para al menos 100 años más.

Este hecho implicaría importantes consecuencias para los países desarrollados, que dependen en gran medida de petróleo barato y abundante, especialmente para el transporte, la agricultura, la industria química y la calefacción doméstica. La teoría debe su nombre al geofísico M. King Hubbert, quien predijo correctamente el pico de la producción estadounidense con quince años de antelación.

Gran parte de la industria petrolera y de los automóviles afirma que la teoría de Hubbert es falsa o, como mínimo, la omiten y ocultan. Algunos críticos economicistas afirman que la escasez motivará la búsqueda de nuevos descubrimientos y que las reservas se incrementarán por encima de lo predicho por Hubbert. Pero incluso en la versión más optimista la limitación de los recursos petroleros pone una fecha límite a la extracción barata de ese recurso. Nadie parece negar la existencia de un techo de producción pero pocos son los gobiernos y empresas que hasta ahora lo han mencionado abiertamente. De entre estos cabe citar a la multinacional americana ChevronTexaco quienes han lanzado, recientemente, la campaña publicitaria[2] para concienciar al público estadounidense de la necesidad de actuar ante el inminente agotamiento del petróleo. También recientemente la multinacional española Repsol-YPF ha hablado ya públicamente en una conferencia de la cuestión haciendo uso de los mismos gráficos del ASPO.[3]

La llegada de ese pico de extracción hace pensar en un sombrío futuro en el que la humanidad tendrá que sobrevivir sin la principal fuente de energía que la ha hecho crecer y prosperar durante todo el siglo XX.
Superpetrolero AbQaid.

Un creciente número de expertos creen que el pico de producción, de hecho, ya ha llegado. Después del huracán Katrina, Arabia Saudita admitió que no puede incrementar su producción para atenuar la crisis por las pérdidas en la producción y el refino sufridas en la zona del Golfo de México. Muchos piensan que estamos ante el inicio de la crisis definitiva del petróleo. Definitiva porque será la última y la que obligará a efectuar los mayores ajustes y recortes en su consumo como nunca antes se ha hecho.

Pero la crisis no se limita sólo al petróleo. El gas natural también está en las últimas en muchos lugares y su pico de producción no sucederá mucho después que el del petróleo. Aun así, cabe esperar que a falta de esos recursos se inicie la explotación de los depósitos de metano en vetas de carbón.


Posibles consecuencias

Quienes apoyan la Teoría del Pico del Petróleo dudan que antes de su llegada se hayan podido explotar nuevas fuentes de energía que compensen los efectos del agotamiento del crudo en nuestra vida diaria. Otros creen que la tendencia dominante será la de seguir usando combustibles fósiles como el carbón o el metano y el problema no será tanto la sustitución del petróleo por otros combustibles sino más bien, el del cambio climático. Este punto de vista se basa en que no se puede pretender quemar todas las reservas de crudo existentes sin afectar con ello negativamente al clima de la Tierra. Los efectos sobre el clima según algunos podrían hacerse notar antes que el agotamiento del crudo. Desde esa visión las reservas son irrelevantes. Esto es lo mismo que ocurre con el plutonio, otra fuente de energía (nuclear). El problema en su caso no se refiere a cómo encontrarlo o fabricarlo sino que se relaciona con cómo usarlo de forma segura sin que graves efectos colaterales hagan inútiles sus beneficios energéticos.

La teoría de Hubbert

Evolución de la producción de petróleo de los países que ya alcanzaron su pico (no incluye miembros de la OPEC ni Rusia). Realizado en el año 2003, la producción a partir de la línea vertical es una predicción.

Hubbert es el geofísico que creó el modelo matemático que predice el nivel de extracción del petróleo a lo largo del tiempo. Según su teoría, la extracción de un pozo cualquiera sigue una curva con un máximo, cenit de producción, en su centro. Llegados a ese punto cada barril de petróleo se hace, progresivamente, más caro de extraer hasta que la producción deja de ser rentable al necesitarse gastar más cantidad de crudo, que el que se obtiene de extraerlo, es decir cuando se necesita consumir el equivalente a un barril de petróleo, o más para obtener ese mismo barril de crudo del subsuelo. Observó también que, si la curva de producción de un pozo seguía esa simple función gaussiana, la curva de producción de países enteros y, por extensión, la curva mundial seguirían patrones similares. Estas son las que se conocen como curva de Hubbert.

Tomando la producción pasada de crudo y, salvo que ocurran factores anómalos como un bajón en la demanda, el modelo predice la fecha del punto de máxima producción para un campo petrolífero o, por extensión, para toda una región entera. El máximo de extracción es citado como el pico. Tras el pico la extracción entra en la fase de agotamiento. El gráfico del ritmo de producción de crudo para un yacimiento individual sigue, como se ha explicado, una configuración de campana: primero, un lento y sostenido período de producción creciente, luego, un incremento acelerado que finaliza en una meseta (el pico) para, finalmente, emprender una empinada cuesta abajo en la producción, llevándola a un declive irreversible.

Cuando se descubre una reserva petrolífera su reducida producción inicial empieza con muchas limitaciones debido a toda la infraestructura que se requiere instalar para que el yacimiento pueda ser explotado a pleno rendimiento. Cuando se han horadado suficientes pozos y se han instalado todas las plantas de extracción y procesado necesarias la producción aumenta. Pero en algún momento se alcanza un nivel de extracción que no puede ser rebasado por muy avanzada tecnología que se use o por mucho que se hagan más pozos. Después del pico, la producción disminuye irremediablemente y cada vez más rápido. Pero antes de llegar al agotamiento completo del yacimiento existe otro punto significativo que no tarda en alcanzarse. Esto es cuando la extracción, transporte y procesado de cada barril extraído cuesta más energía que la contenida en él. Llegados a ese punto, Hubbert teorizó que la extracción de crudo con fines energéticos dejaría de ser rentable por lo que ese campo petrolífero sería abandonado. En 1956, Hubbert predijo que la producción de crudo de los Estados Unidos debería alcanzar su pico entre 1965 y 1970. Y lo cierto es que el pico se alcanzó el año 1971, año a partir del cual la produccón ha seguido un progresivo descenso hasta tal punto que, actualmente, se extrae al mismo nivel que durante la década de los 40. De acuerdo con el modelo de Hubbert, las reservas de EEUU se agotarán a finales del siglo XXI.

La teoría de Hubbert se ha aplicado para otros recursos fósiles como el gas natural, el carbón o aceites no-convencionales.

La predicción del pico

Según la organización ASPO en su informe del año 2005 el cenit de producción sobrevendría en el año 2007 aproximadamente.
La Energy Information Administration predice que no ocurrirá el pico antes del 2025. Fuentes: International Energy Outlook 2004. La International Energy Agency hace una proyección similar.
La creciente distancia entre descubrimientos y producción pone en riesgo la sostenibilidad de la sociedad actual.

Son pocos los que niegan que los recursos fósiles sean finitos y que haya que buscar energías alternativas para el desarrollo futuro. La mayoría de los críticos argumentan que el pico no ocurrirá tan pronto y que la forma del pico podría ser irregular y extenderse bastante en vez de decrecer rápidamente como vaticina la teoría de Hubbert. Como cualquier modelo matemático la precisión en la predicción esta limitada por la precisión de las variables introducidas. Si variables como el consumo se han estimado incorrectamente entonces la fórmula daría resultados erróneos.

En 1971, Hubbert usó las estimaciones de las reservas mundiales de crudo para predecir el pico global del petróleo. Echó mano tanto de las previsiones más optimistas como de las más pesimistas del momento, lo que le situó el pico entre 1995 y el año 2000. Dado que la predicción resultó ser errónea, han debido ocurrir otros factores imprevisibles que hayan retrasado la aparición del pico. Uno de estos factores sería la crisis energética de 1973 en la cual disminuyeron drásticamente los suministros de crudo, lo que se tradujo en una escasez que condujo a reducir el consumo. La crisis energética de 1979 y el pico en el precio del barril en 1990 debido a la Guerra del Golfo fueron similares pero tuvieron efectos menos graves sobre los suministros. Por lo que respecta a la demanda, las recesiones en los 80 y los 90 redujeron también la demanda de consumo de crudo. Todos estos efectos teóricamente habrían sido los causantes del retraso del pico del petróleo.

La Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y el Gas (ASPO) fue fundada por el geólogo Colin Campbell. Basándose en la información actual sobre las reservas petrolíferas conocidas y sobre la tecnología disponible, la asociación predice que el pico mundial de producción sucederá en torno al año 2010.[4] Para el gas natural el pico se retrasaría unos años más y se situaría entre el 2015 y el 2025.

En años recientes el consumo ha alcanzado la cifra de 25.000 millones de barriles anuales mientras que la cifra de nuevos descubrimientos petrolíferos ha disminuido hasta, tan solo, 8.000 millones de barriles anuales. La tendencia es totalmente insostenible ya que va hacia un aumento del consumo y una disminución cada vez más acusada en los nuevos hallazgos. Todo hace pensar que los enormes campos petrolíferos y de fácil acceso ya son cosa del pasado. En marzo de 2005 la International Energy Agency (IEA) pronosticó una demanda mundial anual de 84,3 millones de barriles al día,[5] lo que significa más de 30.000 millones de barriles anuales. Estas cifras de consumo se igualarían, por primera vez, con los valores de producción global por lo que no quedaría margen para acumular excedentes. Incluso si hubiese temporalmente suficientes reservas de crudo para satisfacer la creciente demanda existe un límite indeterminado a partir del cual el incremento de la capacidad de producción se hace inviable. Además, ese mismo mes de marzo, el ministro argelino para la energía y la minería declaró que la OPEP había alcanzado su techo de producción.[6]

El United States Geological Survey (USGS) estimó que hay suficiente petróleo para continuar con los niveles de extracción actuales durante 50 o 100 años más.[7] En el año 2000 el USGS realizó un estudio global sobre el estado de las reservas de crudo en el que predijo la llegada del pico del petróleo en torno al año 2037. Este estudio es rebatido por la importante industria petrolera saudí, desde donde se dice que la previsión de los suministros futuros del gobierno estadounidense son una «peligrosa sobre-estimación».[8] Campbel argumenta que las estimaciones del USGS son metodológicamente erróneas. Un problema es que los países de la OPEP sobreestiman sus reservas para obtener cuotas más altas y para evitar las críticas internas. Además el crecimiento económico y demográfico deberían conducir a un incremento del consumo futuro de energía.

Retorno de energía invertida

Cuando empezaron las extracciones de petróleo a mediados del siglo XIX los inmensos campos petrolíferos aportaban 50 barriles por cada barril usado en la extracción, el transporte y el refino. Este ratio se denomina tasa de retorno energético (en inglés Energy Return on Energy Invested, o simplemente Energy Return on Investment, lo que se conoce por sus siglas EROEI o EROI). Este ratio ha ido perdiendo eficiencia a lo largo del tiempo a medida que se explotan yacimientos cada vez más inaccesibles: actualmente se recuperan entre uno y cinco barriles de crudo por cada barril usado en el proceso. La razón de estos rendimientos decrecientes es que, a medida que se seca un pozo, el petróleo de este resulta más difícil de extraer cada vez. Esa disminución de la eficiencia en la extracción seguirá hasta que, llegado un punto, por cada barril invertido en la extracción solo se obtenga otro barril. En ese momento el petróleo ya no podrá ser usado como forma de energía primaria. La energía que se use para extraerlo podría provenir de fuentes de energía alternativa.

No todas las fuentes de energía pueden ser cómodamente almacenadas. Debido a la alta densidad de energía y a la relativa seguridad de la gasolina a temperatura y presión ambientes, este producto resulta inigualable para el transporte de energía. En la práctica se usa como acumulador químico, capacidad de la que carecen las fuentes renovables como el viento o el Sol. Por este motivo es posible que el petróleo continúe extrayéndose y refinándose más allá del punto a partir del cual se requiera consumir más energía que la que se obtenga de él.

Países que ya han pasado el pico de producción

La teoría del pico de Hubbert ya se ha corroborado para la mayor parte de los países que producen o han producido petróleo. Se verifica un punto de máxima producción, a partir del cual el descenso de la misma es inevitable. Dos casos particulares lo constituyen Rusia y Estados Unidos, que no siguieron la típica campana de producción. Rusia, porque es el único país que ha logrado remontar su producción más allá del pico, principalmente debido a la fuerte inversión promovida por Vladímir Putin. Y Estados Unidos, si bien no logró superar su cenit natural de extracción, si logró llegar a un 92% del mismo, luego de caer por debajo del 85%, debido al descubrimiento y explotación de reservas en Alaska[9] (muchas de ellas emplazadas en reservas naturales).

Los países que ya pasaron su peak son:
Según el Departamento de Energía de los Estados Unidos

* Austria (1955)
* Alemania (1967)
* Canadá (1974)
* Rumania (1976)
* Indonesia (1977)
* Egipto (1993)
* India (1995)
* Siria (1995)
* Gabon (1997)
* Malasia (1997)
* Argentina (1998)
* Colombia (1999)
* Ecuador (1999)
* Reino Unido (1999)
* Australia (2000)
* Oman (2001)
* Noruega (2001)[10]
* México (2003)

Según British Petroleum[11] [editar]

* Estados Unidos (1970)
* Venezuela (1970)
* Lybia (1970)
* Kuwait (1972)
* Irán (1974)
* Romania (1976)
* Indonesia (1977)
* Trinidad Y Tobago (1978)
* Iraq (1979)
* Tunes (1980)
* Peru (1982)
* Camerun (1985)
* América del Norte (1985)
* Federación Rusa (1987)
* Egipto (1993)
* Siria (1995)
* Gabon (1996)
* OECD (1997)
* Argentina (1998)
* Colombia (1999)
* Reino Unido (1999)
* Uzbekistan (1999)
* Unión europea (1999)
* Australia (2000)
* Noruega (2001)
* Oman (2001)
* Yemen (2002)
* Países no pertenecientes a la OPEP (2002)
* Turkmenistan (2003)
* México (2004)
* Dinamarca (2004)
* India (2004)
* Malasia (2004)
* Vietnam (2004)

Posibles fechas de próximos picos de producción:[12]

* Kuwait (2013) (Pico secundario luego del definitivo de 1972)
* Arabia Saudita (2014)
* Irak (2018) (Pico secundario luego del definitivo de 1979)

Implicaciones del peak del petróleo

La llegada del pico del petróleo provocaría una escasez de dicho recurso. Pero esta escasez sería diferente a todas las sucedidas en el pasado ya que sus causas serían muy distintas. Los anteriores períodos de escasez tuvieron más que ver con razones políticas que con problemas reales en la extracción de los recursos. Esta vez, en cambio, el motivo fundamental será la falta de crudo suficiente para abastecer a toda la demanda. Los efectos y la gravedad de dicha escasez dependerán de lo rápido que decrezca la producción y de si se adoptaron medidas preventivas para adaptar la sociedad al uso de energías alternativas. Pero puede que esas alternativas ni siquiera lleguen a tiempo. En ese caso todos los productos y servicios que requieran el uso de petróleo escasearán disminuyendo el nivel de vida de todos los países. Los escenarios futuros van desde un más que probable colapso de la sociedad industrializada hasta los que afirman, no sin cierta fe en ello, que la economía de mercado o las nuevas tecnologías resolverán el problema.

Catástrofe

El crecimiento económico y la prosperidad que vive el primer mundo desde la revolución industrial son debidas, en gran parte, al uso de los combustibles fósiles. Estos recursos fósiles inevitablemente tienden a ir decayendo ya que se consumen a una velocidad muy superior a la que son reemplazados (escalas geológicas). Algunos creen que el decrecimiento de la producción de combustibles producirá un impacto drástico en la civilización tecnológica moderna ya que esta es fuertemente dependiente del petróleo como combustible, como acumulador químico, y para la industria de los fertilizantes. Los EE. UU. son especialmente dependientes de esta materia prima. Alrededor de un 90% del transporte de la primera potencia mundial hace uso del petróleo.

Algunos vaticinan que ocurrirá una catástrofe maltusiana a medida que se incremente la ineficiencia en la producción de crudo. Desde la década de los 40 la agricultura ha incrementado enormemente su productividad, debido en gran medida al uso de pesticidas y abonos químicos así como de la mecanización de los procesos de cultivo y recolección. A este proceso se le llamó Revolución verde. La subida en la producción de alimentos ha revertido en una subida en un crecimiento de la población sin precedentes en los últimos 50 años. Los pesticidas y fertilizantes tienen al petróleo como ingrediente básico. La maquinaria agrícola también requiere aceite. Sabiendo que, actualmente, por cada julio de comida se consumen entre 5 y 15 julios de energía en la producción y la distribución se ha especulado que una disminución en los suministros de crudo causarían el colapso de la agricultura moderna lo que revertiría en una drástica reducción de la producción de alimentos, precedida de un aumento drástico en los precios de los mismo (ver Crisis alimentaria mundial (2007-2008)). Su escasez podría producir hambrunas masivas.

La escasez de petróleo podría forzar a cambiar los métodos agrícolas hacia la llamada agricultura biológica menos dañina medioambientalmente pero también menos intensiva. La nueva agricultura requerirá también una mayor mano de obra lo que obligará a que mucha gente deje las ciudades para desplazarse al campo invirtiéndose la tendencia predominante en las sociedades industriales de migración de gente del campo a las ciudades. Otro posible efecto derivado se haría notar en las sociedades cuyo transporte y urbanismo son altamente dependientes del petróleo como es el caso de Europa pero, sobre todo, los EEUU.

En Norteamérica los efectos de la escasez de crudo serían especialmente dramáticos. La mayoría de los estadounidenses viven en los llamados suburbios,[13] zonas de baja densidad y de construcción residencial extensiva concebidas para el uso del automóvil. La estrecha relación entre el coche y el tipo de vivienda hacen del suburbio americano un sistema insostenible. La falta de combustible para sus coches obligaría a muchos norteamericanos a desplazarse a zonas de mayor densidad de población. Los suburbios podrían convertirse en los barrios bajos del futuro. Existe un movimiento que pretende abordar este problema llamado "New Urbanism" que busca hacer evolucionar los suburbios hacia barrios de mayor densidad construyendo nuevas edificaciones no tan extensivas.

El medio ambiente podría también verse afectado. Cuando la producción de crudo empiece a declinar la humanidad podría aumentar el uso de energías aún más contaminantes como el carbón, del cual aun quedan reservas significativas en la Tierra. Esto podría acelerar el calentamiento global y los problemas sanitarios como el cáncer y las intoxicaciones por metales pesados.[14]

Recesión

Un escenario no tan apocalíptico supone un lento ritmo de agotamiento y una lenta transición hacia energías alternativas lo que podría causar un gran parón en la economía, lo que se conoce por recesión o depresión debida a los altos precios de la energía. Históricamente existe una estrecha correlación entre las subidas del precio de los carburantes y los bajones económicos. La inflación también está enlazada con las subidas en el precio del petróleo. A pesar de todo los economistas están en desacuerdo sobre la intensidad y las causas de esta asociación. La economía mundial podría volverse menos dependiente del petróleo que durante los primeros momentos de la crisis. En comparación, las recesiones de principios de los años 1970 y de principios de los años 1980 se debieron a un relativamente breve periodo en el que la disponibilidad de energía menguó sustancialmente; el posible futuro de una subida de precios debida al agotamiento real de los recursos augura un periodo de recesión mucho más profundo y prolongado que los vividos hasta ahora. Ver Crisis energética.

Los países en desarrollo

Un declive en los combustibles fósiles también afectaría a los países en vías de desarrollo en el tercer mundo ya que haría inalcanzables las pretensiones de muchas de esas naciones por tener las comodidades y el elevado nivel de vida de los Estados Unidos y Europa. Los pesimistas opinan que la limitación de los recursos agudizarán las diferencias y los enfrentamientos entre el norte rico y el sur empobrecido mientras que otros, más optimistas, afirman que los problemas solo serían temporales mientras se da el paso al uso de energías alternativas.

La esperanza en las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías podrían hacer disponibles nuevas fuentes de energía o permitir que una mayor cantidad de energía pudiera ser extraída de las viejas. Es sabido que la mayor parte del potencial energético se desaprovecha. Por ejemplo, solo un 10-20% de la luz solar incidente sobre las células solares se convierte en electricidad y solo se logra extraer un 35% del petróleo en un yacimiento típico. Las nuevas tecnologías podrían incrementar estos valores. Muchos de los aceites no-convencionales actualmente requieren más energía para extraerse que la que se obtiene de su quema. Esto también podría cambiar con las nuevas tecnologías. El hecho es que a medida que se agotan las reservas se incrementa la dificultad de la extracción y van quedando las más alejadas y las situadas en lugares más inhóspitos e inaccesibles. Resulta imposible prever qué nuevas tecnologías favorecerán un mayor aprovechamiento energético pero lo que sí es seguro es que no podrán contener el declive de la producción de crudo ya que se trata de un recurso finito. A lo sumo podrán prolongar la llegada del pico más allá de las predicciones actuales.

Muchos tienen especial confianza puesta en la posibilidad de desarrollar con éxito la fusión nuclear. Para ello las naciones ricas han puesto en marcha un proyecto común, el ITER, cuyo objetivo es lograr el desarrollo de un reactor de fusión rentable y seguro. Si bien esta nueva fuente de energía primaria quizá pudiera resolver muchos de los problemas de la crisis energética y ecológica, sobre todo en lo que respecta al abastecimiento de electricidad, debería encontrarse un sustituto a los combustibles en el que pudiera almacenarse de forma segura y lo más limpia posible la energía generada por dichos reactores. La solución a eso podrían ser las células de hidrógeno aun en fase de pruebas. Por desgracia, la construcción del primer reactor comercial está aun lejos de ser realidad. Ni siquiera los más optimistas la vaticinan antes del 2050 mientras que la gran crisis del petróleo se espera que llegue mucho antes. A corto y medio plazo pues, la fusión nuclear no parece que pueda ser la solución.

La solución de mercado

Una solución de mercado se basa en la creencia que la escalada de los precios del petróleo debido a la escasez de este estimulará las inversiones en las tecnologías que reemplacen el uso de carburantes, hagan más eficiente la extracción del crudo e incrementen la productividad. El reto económico en un entorno de agotamiento de los viejos recursos es que la investigación en energías alternativas necesita de combustibles fósiles para su realización. Los críticos argumentan que la escasez de combustibles hará estas investigaciones más caras, incrementando el coste del desarrollo de las nuevas tecnologías en la misma medida.

A medida que los costes energéticos aumentan estos pueden llegar a superar los costes laborales y, a largo plazo, los tipos de interés bajarían en conjunción con la caída de la productividad de una economía carente de energía. Algunos creen que otras fuentes de energía podrían hacerse más atractivas. A pesar de todo, los críticos afirman que la solución de mercado se equivoca al formularlo todo en términos puramente monetarios, ya que, en sus valoraciones, consideran únicamente el precio del petróleo, cuando en realidad el aspecto importante a tener en cuenta es la eficiencia energética (el balance entre energía invertida para la extracción y el refino frente a energía extraída).

Los que apoyan la solución de mercado contrargumentan que con más dinero es posible encontrar soluciones alternativas.

Los críticos abogan por un modo de actuación más previsor que dejar actuar al mercado en espera de que este y la mano invisible resuelvan los problemas que se vayan planteando. Argumentan que el dinero y los combustibles fósiles actuales deberían usarse para obtener soluciones a largo plazo realmente sustitutivas ya alternativas ahora que aun hay tiempo para maniobrar y corregir los errores. Esperar a las reacciones del mercado puede hacer que sea demasiado tarde cuando se pretenda actuar para paliar los efectos de la escasez. En opinión de estos mismos críticos, dejar hacer a ver qué pasa es jugar a la ruleta rusa en un experimento global que sólo se puede realizar una vez en el que el colapso total es una de las posibilidades a contemplar, un riesgo que la humanidad no debería permitirse asumir.

Otros identifican al mercado como un agente económico que más que encontrar soluciones agravará aún más la situación. Tradicionalmente el resultado de toda crisis es que los pocos beneficiados por esta buscan el beneficio cortoplacista, en este caso serían los suministradores de crudo. El mercado podría aprovecharse de la escasez del recurso y fomentar incluso una artificial escasez de las fuentes de energía alternativas enriqueciendo a unos pocos en vez de facilitar la transición a estas nuevas fuentes por lo que podría suponer pues un freno más.

Los anteriores periodos de escasez, en el crack del 29 o en la crisis del petróleo de 1973, por ejemplo, se debieron más a coyunturas económicas y políticas que a escaseces reales. Cuando esta llegue y sea real muchos piensan que el mercado no actuaría sino como una sinergia negativa empeorando la crisis y haciendo que empresas o industrias que en principio no se debieran ver tan afectadas por la crisis fueran arrastradas por las interrelaciones del mercado que hacen que toda la economía esté estrechamente entrelazada pudiendo caer como un castillo de naipes cuando algo falla. Finalmente toda la estructura incluso la de los que se beneficiasen en los primeros momentos podría verse afectada.

Hasta ahora este supuesto freno del mercado hacia soluciones alternativas que palíen nuestra dependencia del petróleo parece confirmarse en la motivación de las grandes potencias como los EEUU de seguir extrayendo y quemando crudo hasta la última gota sin atender ni a los problemas climáticos ni a los de una futura escasez. Así mismo en los propios EEUU los automóviles de alto consumo están más exentos de impuestos que los vehículos pequeños para favorecer justamente a la decadente industria automovilística de Detroit.

También se afirma desde ámbitos liberales que los agoreros ya se han equivocado otras veces previendo catástrofes malthusianas y que esta vez no será diferente ya que se encontrarán alternativas que permitirán sortearla de nuevo. E incluso aunque estas alternativas no existan seremos capaces de mejorar los rendimientos obteniendo más servicios con menos energía. Los críticos replican que estos razonamientos han sido hasta ahora ciertos y puede que incluso realmente exista algún pequeño cambio revolucionario que alargue la llegada de la escasez real de recursos pero afirman que esta inevitablemente llegará porque ni se pueden aumentar los rendimientos hasta el infinito ni se pueden explotar recursos infinitamente más allá de su agotamiento. Las leyes físicas, como las de la termodinámica, acotan necesariamente el rendimiento máximo que se puede obtener y por ende la mejora posible en la eficiencia energética. Una comparación sencilla sería la precisión matemática, sobre el papel, pero total imposibilidad física, en la práctica, de la paradoja de Zenón en la que Aquiles no llega a terminar de recorrer jamás los metros que la separan de la meta. La realidad es que tarde o temprano Aquiles llega a la meta. Los críticos afirman que si la población y el consumo per cápita siguen aumentando nos abocamos al suicidio y que la única solución factible pasa por reducir el consumo y, quizá también, la población porque irremediablemente llegaremos a la meta, es decir al agotamiento técnico de los recursos energéticos disponibles.

Para ver discusiones sobre este tema ver:

1. Noticia de la página crítica Crisis Energética que se hace eco de las teorías de la solución de mercado
2. Artículos de José Carlos Rodríguez defendiendo la solución de mercado: los agoreros fallan siempre, Porqué no nos quedaremos sin petróleo y en una serie de artículos recogidos aquí.
3. Foros de discusión liberales sobre el tema: [5] y [6]
4. Foro de discusión en Crisis Energética
5. Artículo crítico con la solución de mercado en el que se la compara con la aplicación previa de medidas preventivas.

Incremento de la eficiencia en el uso de combustibles

Una subida moderada de los precios del petróleo normalmente estimula el incremento de la eficiencia del consumo de combustible en el transporte. Algunos creen que esto pospondría y atenuaría el impacto de una escasez severa de crudo. Por ejemplo, algunos gobiernos podrían ordenar un mínimo de eficiencia estándar para los automóviles. También podrían incentivar el cambio a otras formas de transporte que no fueran directamente dependientes del petróleo. La electricidad, en particular, puede generarse a partir de un número variado de fuentes diferentes. Esto podría favorecer el uso de transportes como los ferrocarriles, tranvías, trolebuses y los vehículos híbridos en detrimento de los medios totalmente dependientes de los carburantes tradicionales como los camiones, los automóviles y los aviones. Para viajes cortos de entre 5 a 10 km las bicicletas podrían convertirse en el medio preferido y para desplazamientos largos la combinación de bicicletas y trenes sería la solución más económica.

A pesar de todo, un incremento de la eficiencia en el uso de los combustibles podría, de hecho, agravar el problema. Este fenómeno es conocido como la paradoja de Jevons según la cual los estados que a través de mejoras tecnológicas aumentan la eficiencia en el consumo de un recurso acaban aumentando el consumo total de dicho recurso en vez de reducirlo. En todo caso, esta paradoja ha sido válida en la medida en que no había escasez real. En un entorno de carestía energética es de esperar una actuación mucho más firme y decidida de los gobiernos por reducir el consumo en términos absolutos. Una mejora en la eficiencia permite realizar también más trabajo con menos combustible lo que permite a la sociedad soportar precios del petróleo más altos que antes. Este hecho podría incentivar y acelerar la extracción del crudo agravando más aún la situación de agotamiento. Por otro lado, si el precio por barril aumenta al mismo nivel que lo hace la eficiencia no se generará más capacidad de consumo así que la demanda se mantendrá. Finalmente, si el precio se incrementa por encima de la eficiencia se perderá capacidad de consumo y la inflación se disparará a la vez que la demanda de crudo disminuye.

Una vez que el ritmo de extracción del petróleo no pueda aumentar paralelamente al incremento de la demanda, es decir cuando el pico del petróleo se haya alcanzado, la paradoja de Jevons dejará de ser aplicable. El precio del petróleo seguiría subiendo pero la cantidad de combustible disponible para la economía seguiría siendo la misma o menos. Esto significa que, a partir de ese momento, cualquiera que pretenda mantener los estándares de vida tendrá que ser cada vez más eficiente en el uso de la energía. En conclusión, altos precios fomentan la eficiencia lo que puede revertir en un ahorro substancial del recurso energético y una bajada de los precios lo cual desincentiva la eficiencia y hace que la paradoja de Jevons vuelva a tener efecto.

Implicaciones políticas
Porcentaje de crudo importado en EE. UU. respecto al total consumido.

Actualmente, los Estados Unidos son la economía que más uso hace del petróleo y que mantiene los más bajos precios de este preciado recurso. Su posición global como hiperpotencia se apoya en su supremacía económica, la cual, a su vez, depende enormemente de una buena disponibilidad de petróleo barato. Al mismo tiempo, las mayores reservas mundiales de crudo se encuentran en Venezuela, Arabia Saudí, Iraq, los Emiratos Árabes Unidos, Irán y Rusia. Cuando el pico de Hubbert suceda y el petróleo se convierta progresivamente en un lujo más escaso es razonable pensar que surjan y se agudicen las tensiones económicas y políticas entre los principales productores y los consumidores.

Algunos observadores ven en las acciones del gobierno de los Estados Unidos en Oriente Medio, incluyendo la invasión de Iraq de 2003, como la continuación de una lucha geopolítica a largo plazo debida a la necesidad de la superpotencia de proveerse de suministros de crudo a precios económicos incluso cuando las reservas mundiales empiecen a escasear, obteniendo así una situación privilegiada y ventajosa con respecto al resto de naciones.Richard Heinberg ha propuesto un protocolo de agotamiento del petróleo como una vía para mitigar las repercusiones de la llegada del pico.[15] La adopción del Protocolo significaría que "las naciones importadoras deberían pactar reducir sus importaciones de acuerdo a un porcentaje anual (Tasa de Agotamiento Mundial), mientras que los países exportadores deberían acordar reducir sus exportaciones de acuerdo a esa misma tasa". En una dirección similar se ha enfocado el Protocolo de Upsala.[16]
Reducción de la demanda a través de cambios en el estilo de vida [editar]
Artículos principales: Vida sencilla y Decrecimiento

Un porcentaje significativo del abuso de los recursos son causa de nuestro derrochador estilo de vida basado en una gran cantidad de comodidades y necesidades creadas por la publicidad y la sociedad de consumo que van mucho más allá de las necesidades básicas para nuestra subsitencia. Los EEUU con el 5% de la población mundial consumen el 24,8% del petróleo mundial gastando un total de 20,52 millones de barriles al día lo que les convierte en los primeros consumidores per capita de todo el mundo según las cuentas del U.S. Department of Energy. Europa, sin incluir Rusia, consume el 19,9% del petróleo mundial lo que significa un total de 16,45 millones de barriles diarios. Existe todo un movimiento que aboga por simplificar nuestra sociedad ya que cuanto más compleja más energía requiere. (Ver el apartado sobre la sociedad de la pereza en: la especie más tonta de todas). Sea como sea unos recursos energéticos menguantes forzarían de todas maneras una disminución en la demanda de alimentos y servicios. Se deberían modificar muchos hábitos de elevado consumo por otros mucho más eficientes y baratos. Por ejemplo el uso de bicicletas para el transporte en ciudad así como comer alimentos cocinados en casa, traerlos de cultivos cercanos o también de cultivos biológicos que no hagan uso de productos químicos. También se podría reducir el gasto en embalajes y empaquetamiento de los alimentos primando la venta de productos frescos, a su vez más sanos. Así mismo también sería preferible que cada persona trabajara en lugares cercanos a su casa minimizando así los gastos en desplazamiento.

Los críticos del consumismo afirman que la sociedad moderna es adicta al consumo favorecido por la posibilidad de endeudamiento y, sobre todo, por el constante bombardeo publicitario al que se somete a las personas, el cual en sí mismo también es un derroche de energía. De hecho hoy día las empresas gastan energía para que los potenciales consumidores la gasten a su vez. La escasez energética llevará esta situación al absurdo ya que en un contexto de carestía ¿cómo se puede entender gastar energía para potenciar el consumo? Cada vez más gente tendrá que reajustar su modo de vida a un ritmo más tranquilo y sosegado en vez del acelerado ritmo actual. La disminución del estrés así como del uso de productos químicos y de la polución repercutiría positivamente en una disminución del consumo de los recursos sanitarios. En realidad, nada en nuestra calidad de vida nos obliga a vivir cada vez más aceleradamente y a consumir, es un absurdo que se realiza inconscientemente y que solo es explicable con base en las necesidad de unos de enriquecerse a costa de una mayoría, a la que apremian para acelerar cada vez más su ritmo. Esta situación se hará pues insostenible e intolerable en un medio de escasez energética.

Pero una reducción de la complejidad también repercutirá negativamente en la economía provocando, quizá, un aumento del desempleo así como la bancarrota de numerosos negocios que ya no serán viables en un entorno de carestía energética. La crisis del modelo económico basado en un consumo creciente imposible de sostener por más tiempo, traería consigo una transformación política de importancia capital para la supervivencia de la humanidad. La sociedad no se vería libre de efectos negativos y estos serían tanto mayores cuanto menor sea la voluntad por reducir el consumo estando aún a tiempo. Si se espera a que los recursos estén prácticamente agotados la reducción del consumo no vendrá impuesta por un cambio de política sino por un forzamiento puramente técnico. La sociedad debería emprender cambios desagradables. Se trabajaría más para poder reemplazar el trabajo hecho hasta el momento por las máquinas. Los aviones y los coches serían reemplazados por los trenes y los barcos como medios de transporte. La gente viajaría mucho menos quedándose mucho más en casa durante las vacaciones. Los alimentos elaborados o costosos de producir como la carne, el chocolate, el café, el té y la leche serían substituidos por alimentos locales como los cereales y los vegetales. El aire acondicionado pasaría a ser cosa del pasado. La gente debería vivir en casa más pequeñas de menor coste, mejor aisladas y más fáciles de mantener, en general una reducción dramática del consumo traería efectos en toda la cadena de producción y transporte de productos. En casos extremos se procedería al racionamiento de la electricidad e incluso de los alimentos.

La crisis global requerirá soluciones globales lo que quizá forzaría un aumento de la complejidad social, que no tecnológica (Ver: Sociedades complejas). También sería necesaria quizá una reducción de la población en base a una reducción controlada de la natalidad. Todo en pro de evitar conflictos posteriores y una sobreexplotación aún mayor. Los diferentes estados deberían ponerse de acuerdo para aplicar políticas comunes con el único objetivo de reducir el consumo en términos absolutos al precio que sea. La duda está en si eso será posible sin pasar por algún conflicto militar previo o por alguna crisis humanitaria de proporciones bíblicas.
Alternativas al petróleo convencional
Artículo principal: Alternativas al petróleo

Existen otras fuentes de energía alternativas que pueden usarse en vez de los combustibles fósiles en muchas de las aplicaciones para las que este se usa. Por ejemplo el etanol extraído de los cultivos de caña de azúcar que mueven buena parte de los automóviles en Brasil o Cuba, o los extractos oleaginosos de cultivos como la soja, girasol, olivo... También existen sustitutos más naturales para los pesticidas y los plásticos. Por el lado negativo algunos de los sustitutos que se barajan podrían ser hasta más contaminantes que los combustibles actuales. Este sería el caso de los aceites sintéticos derivados del carbón o el gas natural a lo que, por ejemplo, ya se vio obligada a recurrir la Alemania Nazi para proveer a su ejército. A medida que se agoten los recursos que se encuentran en los yacimientos cada vez se recurrirá más a dichas alternativas para paliar, en parte, la escasez. Aun así muchos dudan que puedan siquiera llegar a acercarse al uso tan desmedido que se le ha dado al petróleo en la última mitad del siglo XX. Para los combustibles de origen vegetal se deberían sacrificar los campos que se necesitan para cultivar alimentos y aun serían pocos para sustituir el uso actual de combustibles. En el caso de los sintéticos quizá la abundancia de carbón hiciera inicialmente factible una cierta sustitución pero no hay que olvidar que el carbón, como el petróleo también es un recurso que aunque abundante, es finito. Una intensificación de la demanda acortaría el agotamiento de las minas. Es difícil pensar a su vez en una extracción efectiva de dicho mineral sin el petróleo que hoy se usa para mover toda la maquinaria de la minería, camiones, elevadores, excavadoras... Por otra parte el uso del carbón y sus derivados sintéticos aumentaría aún más la contaminación acelerando los problemas de contaminación atmosférica y el calentamiento global.

Sucesos actuales relacionados con las reservas de crudo

Artículo principal: Subida del precio del petróleo desde 2004
Gráfico de la evolución de los precios del petróleo a largo plazo (1861-2007). La línea naranja muestra el nivel de precios constantes, ajustado según la inflación. La línea negra muestra los precios corrientes. Se aprecian tres picos: el primero debido a la incipiente demanda de mediados del Siglo XIX, el segundo, debido al bloqueo de la OPEP en 1973, y el tercero, en la actualidad, producto de su potencial agotamiento en el corto y mediano plazo. Nota: El actual precio del barril de WTI, de 140 dólares, se sale de la gráfica.

Año 2005

En agosto de 2005, el precio del crudo sube ostensiblemente, la teoría de Hubbert y sus implicaciones futuras cobran mayor atención. A pesar de todo los precios del petróleo y el gas se presentan bastante volátiles y los incrementos podrían ser causados por numerosos otros factores.

En junio de 2005, la OPEP admitió que apenas podrán bombear más petróleo para contener las subidas de los precios en el último semestre del año. Se esperan nuevas subidas para el verano y el invierno del 2005. Algunos dicen que este es el primer ejemplo de que la demanda empieza a rebasar la producción. Otros acusan a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio como la principal causa de dichas subidas.

En septiembre de 2005, el Huracán Katrina azota el delta Misisipi y el Golfo de México dañando plataformas petrolíferas marinas, oleoductos submarinos y refinerías costeras. La producción y capacidad de refinado de los EEUU ha sido gravemente dañada. Una nueva subida de precios se produce por su causa. Las bolsas europeas de venta de crudo Brent se ven inundadas por peticiones de compra desde los EEUU, lo que repercute en el alza de los precios de Europa. Así mismo el crudo sulfuroso saudí apenas se vende y se ven obligados a bajar su precio ya que debido a la mala calidad del mismo muy pocas refinerías son capaces de procesarlo y la mayoría de estas se encontraban justamente en el Golfo de México. Arabia Saudí, de hecho, declara no poder subir la producción para atenuar los efectos del Katrina. Solo la pronta actuación de EEUU y Europa que movilizan sus reservas logra moderar los precios y tranquilizar a los mercados. Cuatro semanas después del huracán cuatro importantes refinerías continúan fuera de servicio lo que supone un 5% de la capacidad total de refino de los EEUU.

En el mismo mes de septiembre, un nuevo huracán mucho más poderoso que el anterior, el huracán Rita, amenaza de nuevo buena parte de las refinerías de Texas. Se dirige directo hacia el corazón productivo de los EEUU. Los precios vuelven a subir en respuesta. Cuando aún no se han dejado ver los verdaderos efectos que la crisis del Katrina puede llegar a producir sobre los EEUU una nueva amenaza se cierne sobre la ya muy tocada economía estadounidense. No faltan voces que ya empiezan a hablar del tan temido ocaso de la civilización industrial. Hay que tener en cuenta que el Golfo de México contiene el 20% de la producción estadounidense y el 50% de su capacidad de refino. Se espera que se vean afectadas 18 de las 26 refinerías con las que cuenta Texas lo que supone más de la mitad del total. Finalmente, se debilita y desvía lo suficiente como para que sus efectos sean menores que los del Katrina pero aun así toda la producción de Tejas ha sido paralizada como medida preventiva.

Año 2008

Tras una subida récord en el precio del barril de petróleo (147.25 dólares el Brent, 146.90 dólares el WTI)[17] y un virtual estancamiento en la producción desde 2005, incluso periódicos conservadores se hacen eco del pico del petróleo.[18] Todo esto ocurre en un contexto mundial en el que buena parte de las naciones exportadoras dan síntomas de no poder producir más. Los yacimientos mexicanos caen a un 14% anual y se prevé que pase a ser país importador neto en 2012. Rusia, a su vez, parece haber llegado a su segundo y último cénit de extracción al afirmar por primera vez que no va a poder seguir incrementando más su producción. Arabia Saudita, donde las reservas son secreto de estado, no parece responder a las súplicas que desde occidente se hacen para que aumente su producción. Muchos especialistas afirman que detrás de las declaraciones de que "el mercado ya está suficientemente abastecido" se esconde la realidad de que ni tan solo los yacimientos gigantes como Ghawar o Burgan pueden ya evitar por más tiempo el inevitable desplome de la producción. Por lo que respecta a las reservas estadounidenses y las del Mar del Norte siguen en caída libre a pesar de la entrada en el mercado del petróleo de Alaska.

Por primera vez se empieza a hablar ya de la posibilidad cierta de que estemos dejando atrás el cénit de producción. Huelgas de transportistas, pescadores y otros sectores afectados por la subida del gasoleo de casi el 30% en los últimos 6 meses se suceden en varios países de Europa. Paralelamente el malestar crece entre el norteamericano medio acostumbrado al petroleo barato que ve como ahora empieza a tener que pagar por primera vez precios "europeos". En sintonía con esto, en el sector aéreo, el eslabón más débil de la cadena de consumo de combustibles (por estar atado al uso intensivo de combustibles liquidos exclusivamente) se suceden despidos por miles[19] y lineas aéreas que quiebran de repente.[20]

En total, en los últimos 5 años el precio parece haberse desestabilizado y ha acumulado ya una subida de un 400%. Este ascenso descontrolado no parece tener fin a la vista a pesar de las reducciones de consumo en occidente ya que China e India incrementan año a año su demanda y los propios países exportadores al incrementar su desarrollo ponen cada vez menos petroleo en el mercado.
Año 2009 [editar]

La OPEP revisa preve retroceso del consumo por la recesión económica, al tiempo que teme una caída de los precios que conllevaría una disminución de las cuotas de producción.

Marzo: la OPEP, preveía un retroceso de 1,01 mbd. para todo el año 2009, calculando la demanda mundial en 84,18 mbd.

Abril: Datos sobre la economía mundial indican un retraso de su recuperación hasta 2010, lo que conduce a una reducción suplementaria de la previsión de la demanda de crudo en 0,4 millones de barriles diarios (mbd), en su informe mensual del mes de (abril de 2009). La OPEP apuesta por una caída de 1,37 mbd de la demanda de petróleo (-1,6%) en 2009, respecto a 2008. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha vuelto hoy (abril de 2009) a revisar a la baja sus estimaciones de demanda para 2009, al situarlas en 83,4 millones de barriles diarios, cerca de un millón menos de las anunaciadas por la AIE el pasado mes.

Mayo: La producción mundial, bajó 0,22 (mbd) hasta 83,7 millones(3,2(mbd)menos que en 2008),aunque la(OPEP)aumentó su contribución en 0,16 (mbd).

Junio: La (AIE) revisó al alza su previsión de consumo mundial de este año por una mayor demanda pero que todavía no hay evidencias de recuperación. La AIE, en su informe mensual sobre el petróleo, atribuyó la reciente subida del precio del barril de crudo esencialmente a la percepción en los mercados de que hay signos de una recuperación de la economía mundial, pero también a movimientos especulativos. Supera la barrera de los 70 dólares. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), calcula que la demanda mundial de petróleo será este año de 83,3(mbd),lo que supondría una caída del 2,9% respecto a 2008, pero también 0,1(mbd)más de lo que estimaba hace un mes. Esa corrección al alza se debe nuevas perspectivas de consumo en los 30 países de la OCDE, que absorberán según sus datos 45,2(mbd)en 2009, lo que aventura un descenso del 4,9% respecto a 2008. La AIE revisó al alza sus estimaciones sobre la aportación de los países que no forman parte de la OPEP, en 0,17mbd hasta 50,5mbd este año (0,1 (mbd) menos que en 2008), por un incremento de las expectativas del crudo que llegará de nuevos pozos en Rusia y Colombia y por un declive menos pronunciado en las plataformas del Mar del Norte. El informe supone, que la demanda dirigida a la OPEP, luego de haber disminuido hasta 27,3 (mbd)en el 2º trimestre, va a subir a 27,9(mbd)en el 3º, antes de moderarse en 27,4 en el 4º.

Julio:La (AIE) ajustó su revisión semestral a la baja, calculando que el consumo mundial de petróleo tendrá tan solo un incremento del 0.6% anual durante el periodo del 2008-2014. Y estimó que la demanda de petróleo llegará a 89mbd en 2014 basados en el escenario que propone el Fondo Monetario Internacional (FMI) con un crecimiento económico del 5% para el 2012. Sin embargo, en el 2009 la demanda de petróleo se espera que caiga por segundo año consecutivo, lo que no sucedía desde la crisis de 1982-1983. La AIE comentó que el recorte de 3mbd en sus prospectivas a 5 años, se debe a la crisis económica y a las señales de un cambio estructural hacia una economía de menor consumo energético. El crecimiento en la demanda de petróleo estará impulsado principalmente por países en desarrollo de Asia y del Medio Oriente. Si esta tendencia continúa, la demanda de los países que no pertenecen a los 30 miembros de la OCDE será mayor que la de la OCDE en el 2014, según la IEA. El 27/07/2009 presentó el reporte la AIE en el que también se incluye un escenario más pesimista con un PIB menor en el que se estima que la demanda de petróleo se reducirá en un 0.2% anual para llegar a un consumo de 84.9 millones de barriles diarios. Este escenario más conservador "asume que la recuperación económica será más lenta de lo que sugiere el FMI," comentó la AIE. Hace un año, la AIE hizo un recorte en sus estimaciones semestrales, diciendo que el consumo de petróleo en el 2013 serían de 94.14 millones de barriles diarios, esto a causa de los altos precios del petróleo.

Agosto:El día 22 cerró a u$s 73,89, el crudo logró su pico máximo en lo que va de 2009, desde mediados de octubre de 2008 no se encontraba tan elevado, el 24 cotiza a u$s 74,81. De esta manera, el crudo lleva acumulada un alza de más de un 65% en lo que va del 2009.

Última producción máxima

Hasta ahora, la producción máxima de petróleo convencional se dio en Mayo de 2005, según Matthew R. Simmons, y fue de 74.298.000 barriles de petróleo al día.[21] Desde ese día (día de cenit de petróleo convencional mientras no se produzcan mas barriles por día) han transcurrido 1767 días.

Según la OPEP, la producción máxima de petróleo convencional se dio en 2006 y fue de 71.715.500 barriles de petróleo al día.[22] Desde ese día (día de cenit de petróleo convencional mientras no se produzcan mas barriles por día) han transcurrido 1187 días.

La producción máxima de petróleo convencional, más la producción de pizarra bituminosa, arenas de alquitrán y líquidos de gas natural, fue de 81.659.000 barriles de petróleo por día, en 2006 según British Petroleum.[11] Desde ese año (año del cenit total mientras no se produzcan mas barriles por día) han transcurrido 1187 días.

Según Energy Information Administration del United States Department of Energy la producción máxima de petróleo convencional, más la producción de lease condensate, pizarra bituminosa, arenas de alquitrán y líquidos de gas natural, fue de 84.630.000 barriles de petróleo por día, en 2005.[23] Desde ese año (año del cenit total mientras no se produzcan mas barriles por día) han transcurrido 1552 días.

Crítica
Diferentes previsiones del futuro de la producción de petróleo.

Las implicaciones del modelo son motivo de controversia. Algunos economistas del petróleo, como Michael Lynch, argumentan [7] que la curva de Hubbert con un pico agudo no es aplicable a la curva de producción global debido a las diferencias en las diferentes reservas de crudo, a las actuaciones políticas y militares, a la demanda y a las asociaciones comerciales entre países y regiones.

Críticos como Leonardo Maugeri puntualizan que quienes apoyan el pico de Hubbert, como Campbell, previamente ya advirtieron de un pico global de producción en 1989 y en 1995 basados en los datos de producción disponible que se tenían en ese momento. Sin embargo, como en toda previsión, la precisión debería mejorar con el tiempo y el acopio de mayores y mejores datos. Maugeri critica, aun así, que las últimas estimaciones no tienen en cuenta el crudo no-convencional. Aunque las reservas disponibles son enormes los costes de extracción podrían ser muy altos y, seguramente, nunca podrán ser aprovechados como aceites ligeros sin que se pierda energía en el proceso, llegando incluso al punto de que no haya ganancia energética. Además Maugeri hace notar que la recuperación de las fuentes petrolíferas actuales ha aumentado desde un 22% en 1980 hasta un 35% en la actualidad gracias a las nuevas tecnologías y predice que esas mejoras proseguirán. Según Maugeri, la proporción entre las reservas probadas y la producción mejora constantemente, pasando desde los 20 años en 1948 a los 35 años en 1972 y alcanzando los 40 años en 2003. Además estas mejoras han ocurrido en épocas de bajas inversiones en nuevas exploraciones y modernizaciones de la tecnología en uso debido a los bajos precios del crudo durante los últimos 20 años. Unos precios altos deberían motivar esas inversiones (Maugeri, 2004).

De acuerdo con el proferor James H. L. Lawler, una planta de extracción de crudo podría integrar diversas tecnologías probadas en un nuevo sistema que permitiría recuperar todos los hidrocarburos dejados por las extracciones primarias y secundarias. En la actualidad solo la mitad o menos del aceite de un pozo es recuperado. [8] Si dichas tecnologías llegan a ser realidad las reservas podrían virtualmente doblarse de golpe. Promete un proceso de recuperación de un 95% consumiendo solo el 3% de las reservas iniciales. Por tanto, podrían quedar masivas cantidades de petróleo por recuperar de los puntos de extracción conocidos.

El debate actual se centra en torno a la política energética, en incrementar la eficiencia en el uso de combustibles y en buscar fuentes de energía alternativa como la solar y la nuclear. También hay analistas que enfatizan la necesidad de reducir el consumo energético. Entre estos, algunos van más allá y critican todo el sistema de "crecimiento del PIB" que domina la economía, proponiendo que el consumo se limite a lo suficiente para una vida digna. Los críticos con las teorías de Campbell como Michael Lynch afirman que los datos que se tienen actualmente son muy pobres. Dicen que la fecha inicial del pico fue prevista para el año 2000 pero que ahora la han alargado hasta el 2010. A pesar de todo, Campbell y los que le apoyan insisten en que lo importante no es el cuando ocurrirá ya que el pico llegará inexorablemente antes o después.

Hay teorías que tratan de refutar la hipótesis de Lomonosov del 1757 según la cual el petróleo y el carbón son de origen fósil fruto de la acumulación de materia orgánica muerta. Esta sería la teoría del origen abiogénico del petróleo. Según esta teoría el proceso no requeriría de fosilización de materia muerta sino que se formaría de continuo reponiendo las reservas. Sin embargo, incluso admitiendo la dudosa hipótesis como cierta parece poco probable que la formación de ese crudo abiogénico fuera capaz de producirse a una escala humana para llegar a contrarrestar significativamente la explotación creciente a la que somete las reservas la especie humana.

El peak de Hubbert en la cultura popular

Existen varias posturas observadas en la sociedad. Normalmente en los medios de comunicación se han catalogado como personas que niegan o aceptan el cenit petrolero.

Los que aceptan el pico petrolero a su vez se subdividen en dos grupos. Los pesimistas o neomalthusianos piensan que el pico petrolero es una realidad próxima y argumentan que ninguna energía alterna es equiparable a la capacidad de producir energía de los combustibles fósiles. Piensan que la teoría de Olduvai es muy probable. Los optimistas también argumentan que el cenit está próximo pero dicen que las energías alternas si pueden cubrir los requerimientos energéticos que la civilización necesita para seguir creciendo y depositan sus esperanzas en la energía de fusión y la energía geotérmica (alternativa ecologista) o el carbón (alternativa no ecologista). Las discusiones sobre la ocurrencia o no del pico, sobre todo en foros de Internet, han dado origen a términos como "Pikonero" o "Cenitero" para los que defienden la pronta llegada del pico.

Entre los que niegan el pico petrolero se pueden encontrar algunas ideologías de izquierda que argumentan que la tesis del pico petrolero es una argucia de los especuladores para enriquecerse a cuestas del rumor del agotamiento de los recursos. Opinan que la energía geotérmica es la escapatoria a esta situación. Los cornucopianos o ultra-neoliberales simplemente lo niegan pensando que es una exageración diciendo que los que llegaron a la conclusión del pico petrolero se basaron en pruebas dudosas y que el aumento demográfico y la escases de recursos energeticos no es un problema. En las discusiones en Internet se emplea en algunos casos el término "Tierraplanista", para los que suelen apoyar las ideas sobre las soluciones de mercado, o la inexistencia del pico.


Referencias

1. ↑ [1]. Consultada el 27 de agosto de 2008
2. ↑ Will You Join Us?
3. ↑ Gráfico 1 del ASPO: [2] y el Gráfico 2 del ASPO:[3]; Consultados el 7 de julio de 2008
4. ↑ predicciones de producción de gas y petróleo
5. ↑ Noticia sobre demanda mundial anual
6. ↑ Khalil, Chakib (2005) Declaraciones del Ministro de Argelia. Consultado el 7 de julio de 2008
7. ↑ Estimación del United States Geological Survey
8. ↑ Channel 4 News Discrepancia saudí sobre la previsión del gobierno estadounidense (inglés). Consultado el 7 de julio de 2008
9. ↑ el desafío de la energía, mas que nunca (en inglés)
10. ↑ «El pico del petróleo (en noruego)e24.no/olje/article2087528.ece#VG».
11. ↑ a b BP Statistical Review of World Energy June 2008 Consultado el 7 de julio de 2008
12. ↑ «¿el pico del petróleo? (en inglés)».
13. ↑ El significado de suburbio en América es el de zona residencial poco densa situada a las afueras de una ciudad. Esto contrasta con el significado europeo que se refiere a zonas densas y degradadas en el interior de las ciudades.
14. ↑ Posibles efectos del declive en la producción de crudo
15. ↑ Oil Depletion Protocol
16. ↑ Protocolo de Upsala
17. ↑ El barril de petróleo superó los 132 dólares
18. ↑ The Washington Times: La crisis que viene
19. ↑ [4] El sector aéreo pierde empleo, pasaje y flota en su peor verano
20. ↑ http://www.preferente.com/index.php?option=com_content&task=view&id=22244&Itemid=28 El touroperador británico XL se declara en bancarrota y cancela todos sus vuelos
21. ↑ Extracto de un artículo de Matthew R. Simmons Consultado el 7 de julio de 2008
22. ↑ Annual Statistical Bulletin, OPEC Consultado el 7 de julio de 2008
23. ↑ World Oil Balance, from Energy Information Administration, United States Department of Energy Consultado el 7 de julio de 2008



Enlaces externos

* Colabora en Wikiquote Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Teoría del pico de Hubbert. Wikiquote

* (en inglés)Association for the study of peak oil&gas (ASPO)
* crisisenergetica.org - Web española afiliada a ASPO con amplia información sobre el tema
* El Titánic se hunde: ¿puede sobrevivir la humanidad con un corte del 70% en su producción energética?
* El fin del petróleo barato por Marcel Coderch
* Peak del Petróleo: Fin de la Energía Barata por Jorge Korzán - Revista Axxón
* Cenit del Petróleo Introducción y análisis.
* (en inglés)U.S. Congress Begins Peak Oil Discussion
* (en inglés)A Statement on Global Oil Peak (COPAD)
* Oilcrash, 2006
* Blog sobre Peak Oil y Eficiencia Energética (Marcelo Espinosa), 2006
* (en inglés)Peak Oil Debunked Un sitio crítico con la visión habitualmente catastrofista de los defensores de esta teoría
* (en inglés) DIE OFF - a population crash resource page
* Cenit-del-petroleo.info agregador de noticias sobre el cénit del petróleo.
* Flujos de Energía - Una reseña visual de producción y tendencias de consumo de las naciones; información del Informe Estadístico de 2009.

Duelo y Adolescencia (Psicología)

INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo investigativo, sobre la relación que existe entre “El Duelo y la Adolescencia” como tema general, se pretende desarrollar y dar un concepto acabado de lo que respecta, primeramente al “Duelo” en sí, entendido como la reacción frente a la pérdida de una persona amada o abstracción que haga sus veces, tal como lo define Sigmund Freud. Para luego relacionar dichos conceptos con la etapa o período por el que deben de transitar todos los seres humanos en edades tempranas de sus vidas, la “adolescencia” significando un período de conmoción que oscila entre lo normal y lo patológico, pero como dice Ana Freud, esta conmoción debe ser considerada como “normal”, señalando además que sería “anormal” la presencia de un equilibrio estable durante el proceso adolescente.
Sobre esta base, y teniendo en cuenta el criterio evolutivo de la psicología, es que podemos aceptar que la adolescencia mas que una etapa estabilizada es un proceso y un desarrollo; dentro del cual se van a producir innumerables cambios en el adolescente, a nivel psicológico, físico y social. Cambios que debe aceptar y superar conscientemente, para así dejar atrás la niñez e ingresar a la adultez de la mejor manera posible.
Es en este proceso donde aparecen los “Duelos” de la adolescencia, manifestándose como dolorosos, implicando una crisis seria, tristeza, y esfuerzo psíquico para superarlos. Según las ideas de Arminda Aberastury podemos decir que el adolescente realiza tres duelos fundamentales y básicos: a) El duelo por el cuerpo infantil perdido; b) El duelo por el rol y la identidad infantiles; y c) El duelo por los padres de la infancia. Pero Aberastury añade un cuarto duelo, al que parece otorgarle menor entidad, el de la perdida de la bisexualidad de la infancia en la medida que se madura y se desarrolla la propia identidad sexual.
Pero sin duda alguna, estos duelos adolescentes se ven ampliamente influenciados socioculturalmente, o sea que los duelos por los que debieron atravesar los adolescentes del pasado, claramente se puede decir que no son los mismos por los que deben pasar los adolescentes actuales.
Por último se trata el interrogante de que si en la adolescencia posmoderna, aún prevalecen los duelos que existían en tiempos pasados o ya no son parte de este proceso normal.





Capítulo I

EL DUELO

Sigmund Freud se ocupa del duelo de una manera singular, pues lo considera un afecto “normal”, incluso en comparación con el enamoramiento. En “Adición metapsicológica a la teoría de los sueños”, de 1917 dice: “Para la investigación nos servimos, con fines comparativos, de ciertos estados y fenómenos que pueden concebirse como los modelos normales de afecciones patológicas, entre ellos se cuentan estados afectivos como el duelo y el enamoramiento...” de esta manera su gran texto sobre el duelo es en comienzo el gran texto Freudiano sobre la melancolía, esa afección que los clásicos habían definido por la presencia de un profundo dolor moral, dolor de existir. En este texto pues, Freud compara la melancolía con el duelo, patológica la primera, dolor normal el segundo, que se consume espontáneamente una vez que se haya renunciado a todo cuánto se ha perdido, esto es que se haya agotado la libido puesta en ello y sea posible recuperarla para otros objetos.
Sigmund Freud dice: “La conjunción de melancolía y duelo parece justificada por el cuadro total de esos dos estados. También son coincidentes las influencias de la vida que los ocasionan, toda vez que podemos discernirlas. El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. A raíz de idénticas influencias, en muchas personas se observa, en lugar de duelo, melancolía (y por eso sospechamos en ellas una disposición enfermiza)”.
“La melancolía se caracteriza psíquicamente por un estado de ánimo profundamente doloroso, una cesación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de todas las funciones y la disminución de amor propio. Esta última se traduce en reproches y acusaciones de que el paciente se hace objeto a sí mismo, y puede llegar incluso a una delirante espera de castigo. Este cuadro se nos hace más inteligible cuando reflexionamos que el duelo muestra también esos caracteres, a excepción de uno solo; la perturbación del amor propio. El duelo intenso, reacción a la pérdida de un ser amado, integra el mismo doloroso estado de ánimo, la cesación del interés por el mundo exterior (en cuanto nos recuerda a la persona fallecida), la pérdida de la capacidad de elegir un objeto amoroso (lo que equivale a sustituir al desaparecido) y al apartamiento de toda actividad no conectada con la memoria del ser querido”.




EL TRABAJO DEL DUELO

Uno de los significados que tiene la palabra duelo, es la confrontación entre dos rivales potencialmente antagónicos, en la cual, uno de los dos debe triunfar sobre el otro. Freud, en su texto "Duelo y Melancolía", de 1915, presenta una propuesta que se inscribe en la lógica del duelo en que dos registros antagónicos se debaten, esto es una tendencia que empuja hacia la vida y otra tendencia que empuja a mantenerse del lado de la muerte, del lado del objeto perdido.
¿En qué consiste este trabajo? Es un procedimiento lento y doloroso que tiene como punto de partida la noticia de la pérdida de un objeto amado y como punto de llegada la renuncia y el reencuentro con un deseo por la vida, pero este proceso debe ser ejecutado “pieza por pieza” con un gran gasto de tiempo y de energía.
El trabajo de duelo entonces, se podría expresar como un proceso que está estructurado en una dialéctica, una especie de diálogo entre la realidad expresada como un mandato y la respuesta libidinal del sujeto. El Yo humano se constituye sobre una contradicción, como en una división pues vemos como una parte del Yo se sitúa enfrente de la otra y la valora críticamente, como si la tomara por objeto y la censurara y le exigiera o maltratara incluso como el propio Yo podría hacerlo con otro. Esta dualidad, esta división estructural entonces está en el fundamento de esta dialéctica.



PASOS DEL DUELO

1. En un primer avance del proceso de duelo el “examen de la realidad le ha dicho al sujeto que el objeto no existe más, que ha muerto”. Este mandato le exige retirar las cargas de libido puestas en él. A esta exigencia la respuesta subjetiva es la negación. El sujeto dice ¡No! no es posible, no puede ser, mentira, no puedo creer. Puesto que el sujeto posee una tenaz adherencia a las fuentes de placer disponibles y la dificultad a renunciar a ellas es una tendencia general del aparato psíquico que se rige por principio del placer. En el texto: “Los dos principios del suceder psíquico” Freud plantea que a pesar de la introducción del principio de realidad que se caracteriza por la atención, la percepción, la memoria, el discernimiento y el pensamiento consciente esto es, que se rige por el mandato de la realidad, una porción de nuestra vida anímica permanece disociada, libre de toda confrontación con la realidad, esta porción de la vida anímica esta regida por el principio de placer y busca su satisfacción de manera independiente, siendo así mismo lo que verdaderamente comanda las relaciones del sujeto con lo real, por paradójico que ello pueda parecer.
2. En un segundo avance, Freud antepone nuevamente lo normal como la victoria de la realidad, pero la respuesta del sujeto, es lenta, paulatina y con un enorme costo de dolor, asumir la realidad, despertar, implica un enorme gasto de tiempo y energía.
3. En un tercer avance, al imperativo de la inexistencia del objeto, le responde el sujeto conservando mientras tanto su existencia psíquica. Entonces, si en el primer avance Freud confronta al principio del placer con el principio de realidad, en este avance, confronta al objeto real con un objeto de existencia psíquica, con el cual el sujeto se ha independizado de la exigencia de la realidad. Entonces de qué objeto se trata ahora en el proceso del Duelo, de un objeto amado, idealizado, temido, odiado, pero un objeto que el sujeto ha cargado de representaciones y de libido ya no contando con los atributos propios del objeto en la realidad sino con los atributos de su propio deseo. El estatuto psíquico del objeto depende de la libidinización, de la opción del sujeto, de las respuestas del lado del sujeto.
4. Por esto, en el cuarto avance, mientras la realidad no ha cesado de exigir su obediencia, no deja de insistir en la falta, el sujeto aún da unos rodeos económicos más: “Cada uno de los recuerdos y esperanzas que constituyen un punto de enlace con el objeto es sucesivamente despertado, sobrecargado, realizándose en él una sustracción de libido”.
5. En el momento final del proceso hay por fin una renuncia al objeto, un consentimiento con su pérdida, un desprendimiento de la libido puesta en él, y es esto lo que finalmente le permite al sujeto optar nuevamente por la vida:
“El duelo mueve al Yo, a renunciar al objeto, comunicándole su muerte, ofreciéndole como premio la vida para decidirla”.

Al final pues de todo este proceso, al que Freud llama trabajo, lo que aparece de manera evidente es que el sujeto es quien realiza el trabajo y que su salida es una elección del sujeto que se plantea ya no el debate entre el principio de realidad y el principio del placer sino entre el goce y la vida. Entre permanecer aferrado al dolor como último modo de amar o apostar por un nuevo amor que sea compatible con la vida, hay un esfuerzo, un trabajo, se refiere a un acto que depende de la decisión del sujeto en tanto renuncia, dice Freud, renuncia sin duda al objeto, pero renuncia también al goce que el dolor reporta.
Así, nos muestra que esto que llama trabajo es en sí mismo un proceso, una elaboración, una formación, un tratamiento. El sujeto trata lo real, o innombrable, lo enigmático, lo imposible de soportar de la muerte, con lo simbólico, de la misma manera que en el curso de toda su obra, freud refiere al trabajo del sueño, para decir que el sueño elabora, transforma ideas latentes, huellas mnémicas carga pura sin representación de palabra, en imágenes verbales en texto consciente, legible.


TRATAMIENTOS DEL DUELO

Para concluir, me interesa revisar una afirmación Freudiana con respecto al tratamiento posible del duelo:
“Cosa muy digna de notarse, además, es que a pesar de que el duelo trae consigo graves desviaciones de la conducta normal en la vida, nunca se nos ocurre considerarlo un estado patológico ni remitirlo al médico para su tratamiento. Confiamos en que pasado cierto tiempo se lo superará, y juzgamos inoportuno y aun dañino perturbarlo”.
¿Qué quiere decir Freud cuando dice que no se debe intervenir el duelo? ¿Es una afirmación que se debe seguir al pie de la letra o hay otras consecuencias que se pueden derivar de ello y que permitan aportar una respuesta a la pregunta sobre las nuevas modalidades de intervención en el duelo?
Si el duelo es ya un proceso que indica que el sujeto ha iniciado una labor de descargar la energía libidinal del objeto perdido para reintentar vincularse nuevamente a la vida, entonces ¿qué es lo que se espera que una intervención pueda efectuar?

Si el dolor es la energía que moviliza el proceso de duelo ¿es pertinente o no, intentar suprimir el dolor?
Para Freud, hay más de una respuesta frente a la pérdida de los objetos de amor. El duelo es una de ellas, la melancolía es la salida patológica que anuncia ella misma que había una predisposición estructural para ello, el dolor y la angustia son otras que son indicadoras de que el sujeto no ha logrado hacer un tratamiento ya sea del montante pulsional en juego, ya sea del objeto en si. Adicionalmente, Freud descubre el sentimiento de ambivalencia propio de todo vínculo amoroso, es decir “el padre, la madre, el esposo, la esposa, un hermano, un hijo, un amigo, son para nosotros, por un lado, un patrimonio íntimo, partes de nuestro propio Yo, pero también son, por otro lado, parcialmente extraños o incluso enemigo”. Es una afirmación que pone en evidencia una compleja relación con el ser amado que involucra además del amor el sentimiento de odio, incluso de deseo de muerte, que luego retornará convirtiéndose en el resorte fundamental del dolor bajo la forma de culpa insensata, siendo ésta finalmente el mayor obstáculo para el proceso del duelo llamado normal o el mayor enemigo del propio sujeto en la melancolía en tanto retorna bajo la autoacusación y la idea delirante de autocastigo.
En estos casos nos encontramos frente a situaciones patológicas que bien pueden requerir de una intervención que favorezca la movilización del sujeto hacia el inicio del duelo, es decir, lo que el psicoanálisis nos enseña es que no es el duelo el que se interviene, para acelerar su proceso y jamás debe ocurrírsenos impedir su proceso, o eliminar el dolor como motor, ni desculpabilizar al sujeto.
De esta manera hemos desarrollado brevemente y a modo de introducción al próximo tema, los distintos conceptos de Sigmund Freud respecto al Duelo en términos generales y en cierta medida también sobre la Melancolía.


Capítulo II

EL DUELO EN LA ADOLESCENCIA

Arminda Aberastury y Mauricio Knobel se han detenido ampliamente en describir el proceso de duelo durante la adolescencia, en lo que ellos llaman “síndrome normal de la adolescencia”, dando por entendido que es posible encontrar aún dentro de las características de lo patológico, rasgos que, por lo frecuente, pueden y deben ser normales. Siguiendo las ideas de Aberastury podemos decir que el adolescente realiza tres duelos fundamentales:

a) El duelo por el cuerpo infantil perdido, base biológica de la adolescencia, que se impone al individuo que no pocas veces tiene que sentir cambios como algo externo frente a lo cual se encuentra como espectador impotente de lo que ocurre en su propio organismo.

b) El duelo por el rol y la identidad infantiles, que lo obliga a una renuncia de la dependencia y a una aceptación de responsabilidades que muchas veces desconoce.

c) El duelo por los padres de la infancia a los que persistentemente trata de retener en su personalidad buscando el refugio y la protección que ellos significan, situación que se ve complicada por la propia actitud de los padres, que también tienen que aceptar su envejecimiento.

Toda elaboración de duelo exige tiempo para su normal desarrollo y no tomar las características de una negación maníaca, que la emparentaría en su patología con la psicopatía.

Aberastury añade un cuarto duelo, al que parece otorgarle menor entidad, el de la perdida de la bisexualidad de la infancia en la medida que se madura y se desarrolla la propia identidad sexual. Propone también que la inclusión del adolescente en el mundo adulto requiere de una ideología, que le permita adaptarse o actuar para poder cambiar su mundo circundante.

Enlaza este proceso con el que ocurrió en la segunda mitad del primer año cuando el niño descubre sus genitales y busca simbólicamente en los objetos del mundo exterior la parte faltante. También considera que la actividad masturbatoria, a veces compulsiva tiene como objeto no solo la descarga de tensiones, sino también la de negar omnipotentemente que se dispone de un solo sexo y que para la unión se necesita de la otra parte.

La pérdida que debe aceptar el adolescente por el cuerpo es doble, por un lado la de su cuerpo de niño cuando los caracteres sexuales secundario lo ponen ante la evidencia de su nuevo status y por otro la aparición de la menstruación en la niña y del semen en el varón, que les imponen el testimonio de la definición sexual y del rol que tendrán que asumir, no solo en la unión sexual con la pareja sino en la procreación. Esto exige el abandono de la fantasía de doble sexo implícita en todo ser humano como consecuencia de su bisexualidad básica. Este collage aparece también en su personalidad. No quiere ser como determinados adultos (sus padres) y busca nuevos ideales, pero en esta búsqueda queda desamparado.

Fernández Moujan considera el duelo como el difícil proceso que realiza el Yo, consciente o inconsciente para elaborar la pérdida de un “objeto”. Trabaja sobre la especificidad del duelo adolescente, que no es un duelo puro que suponga solo una pérdida y un nuevo vínculo objetal. Durante la adolescencia la pérdida coexiste con un renacer y se observa que junto al desplazamiento narcisista de la libido y la identificación con la bondad del objeto, se realiza un proceso de desarrollo, que es la transformación de los mismos objetos en nuevas configuraciones. En este duelo especial se complementa la visión de pérdida que tiene todo cambio con la visión de descubrimiento y desarrollo que lleva implícito. Son tres procesos simultáneos, pérdida, logro y descubrimiento.

Relaciona luego el proceso de duelo con las tres etapas de la adolescencia. En la primer etapa y durante la pubertad el duelo se centra en el cuerpo, afectando especialmente al Yo corporal, que vive la doble pérdida de su cuerpo infantil y de las partes del Yo ligadas a aquel cuerpo y que constituían el esquema corporal. El cuerpo físico es vivido como un objeto extraño y cambiante para el Yo. Cuesta asimilarlo al esquema corporal. Además se realiza otro duelo, en relación con el cuerpo adulto idealizado que se esperaba tener y que la realidad confirma como distinto a lo esperado. Hay pues dos pérdidas, la del cuerpo físico y la del esquema corporal entendidas como nuestra imagen interna del cuerpo físico. Durante esta primera etapa, en la pubertad, priman las ansiedades persecutorias y se hace necesario controlarlas. También pueden aparecer equivalentes depresivos que expresan perturbaciones del trabajo de duelo: problemas de piel, obesidad, cefaleas, trastornos gastrointestinales, etc. Cuando la angustia se hace muy intensa y no se puede controlar lo más temido, que es la falta de límites, aparece como su expresión más patética el miedo a la muerte y a la despersonalización.

Durante la etapa media el duelo se centra más en el Yo psicológico, entendiendo por tal las identificaciones y la función imaginativa y pensante. En este periodo se entra en la fase de desesperación, surgida ante la percepción más total de lo perdido y de lo adquirido, ante el vacío dejado por las pérdidas objetales y de partes del yo. Es más frecuente el desarrollo de la ambivalencia con intentos de integración, asunción progresiva de la culpa y ante la negación maniaca de lo perdido puberal, se desarrolla el sentimiento de pena.

La última etapa adolescente coincide con la tercera etapa del duelo: el desplazamiento hacia nuevos objetos diferentes a los de la infancia. Hay una elección más libre de las relaciones con los objetos externos y supone el logro de una identidad básica que capacita al sujeto para estar solo, imprescindible para el logro de la identidad.

F. Moujan afirma que existe una coincidencia entre los tres momentos de duelo y los tres periodos adolescentes: En la pubertad prima el retiro del objeto (perdida), en la mediana adolescencia predominan las tendencias narcisísiticas, la idealización Yoica, las ilusiones y la participación en identidades grupales (logro). En el final de la adolescencia encontramos la vuelta al objeto externo (descubrimiento). Cuando las dificultades no permiten que se resuelva el duelo, aparecen como indicadores del mismo el resentimiento, sobre todo en la protesta puberal, el miedo, como correlato de la desesperación adolescente, o el triunfo maníaco, con el pensamiento omnipotente, las idealizaciones grupales, pseudoidentidades y vínculos de orden narcisista. Estos aspectos son los que pueden ponernos sobre aviso de un desenlace depresivo.

François, Ladame citado por Jeammet, Philippe dice: “no hay adolescencia normal sin depresión, o mejor dicho, sin momentos depresivos, ligados a sentimientos de pérdida, sin que, no obstante, se trate de enfermedad depresiva”.

Los movimientos depresivos del adolescente aparecerán como el resultado de un rechazo de una realidad decepcionante y un repliegue sobre posiciones fantasmáticas infantiles, más que con una renuncia y un abandono de los vínculos infantiles. Más que una vivencia de pérdida, la reacción depresiva estaría ligada a una “desilusión” que, al ser masiva y brutal, puede provocar una amenaza de pérdida que afecta a la vez a la integridad narcisista y a los vínculos objetales. Esta reacción de la depresión “normal” del adolescente está más próxima al repliegue defensivo en el que, tras el rechazo malhumorado del objeto, se adivina, más o menos fácilmente, la ansiosa espera de su presencia. La renuncia a los objetos parentales es tan poco manifiesta, que se perfila siempre, tras la amenaza de pérdida, la del retorno masivo, igualmente angustioso, del objeto. “De ahí la dificultad de encontrar la buena distancia relacional del adolescente, que espera ser adivinado y comprendido sin necesidad de pasar por la humillación de tener que expresar una demanda, pero teme de igual manera ser desposeído de su control. En este sentido, la descripción que hace Jeammet de la angustia del adolescente, en su deseo/temor de abandonar a los padres de la infancia.

Los adolescentes se ven obligados por eso a recurrir a una distancia física considerable respecto a sus padres, cuando no consiguen establecer una distancia psíquica simbólica con unos padres que resultan demasiado excitantes. Y si la distancia no se produce, el temor a la atracción se transforma en rechazo agresivo, con reacciones de asco, denigración y desvalorización.



Capítulo III

DUELO, ADOLESCENCIA Y CULTURA

Parece para todos, claro y constatado que la adolescencia es un periodo crucial en la vida del individuo. Es obvio que supone una crisis, que como toda crisis es revulsiva y conlleva pérdidas y logros, que estas pérdidas se vivencian con dolor, y que la aflicción es uno de los sentimientos que inundan al joven. Ahora bien, nos preguntamos, ¿tiene que ser siempre así?, ¿por qué es tan dramático a veces este tránsito?, ¿cómo podemos encarar y entender este proceso?, ¿qué otras alternativas existen?, ¿cuál es la especificidad, si la tiene, del duelo adolescente?

Quisiera citar un fragmento del sermón de Benarés pronunciado por Buda en el libro, dedicado a la elaboración de los duelos de I. Caruso, “La separación de los amantes”. Dice así: “¿Qué es, pues, el sufrimiento? Nacimiento es sufrimiento, vejez es sufrimiento, enfermedad es sufrimiento, muerte es sufrimiento, estar unido a alguien en el desamor es sufrimiento, no lograr lo que se desea y aspira también esto es sufrimiento”.

Vivir implica pasar necesariamente por una sucesión de duelos. El crecimiento por sí mismo, discurrir de una etapa a otra, involucra pérdidas de logros, de relaciones, etc., que impactan al Yo como procesos de duelo. Cada etapa de la vida, ha de pasar por una fase crítica, de elección y/o renuncia y supone una resolución positiva o negativa de la misma. Tanto la infancia, como la niñez temprana, la adolescencia, en la edad adulta, en la madurez y no digamos ya en la vejez, uno se va enfrentando a pérdidas, a duelos, es la muerte real y/o simbólica de aquello que consideramos nuestras más queridas pertenencias, nuestros objetos de amor y fragmentos de nosotros mismos.

¿Qué hace que el duelo adolescente sea tan dramático y caótico?, y ¿tiene qué ser inevitablemente así? El periodo puberal y la adolescencia es en muchas culturas un proceso que no supone un cataclismo emocional y que los jóvenes, una vez superado el rito iniciático, presente en otras culturas, son integrados en la sociedad de los adultos. Adolescencia no es equiparable a tensión y conmoción sino que depende de las condiciones culturales por las que esté determinantemente influida.

Desde el proyecto inicial del niño en la mente de los padres, hasta que éste se convierte en un adulto, el resultado no sólo depende de su historia, sino también de la historia de sus padres, y de los padres de sus padres que le inscribieron en una cultura, dentro de una sociedad y proviniendo de una familia. Estos son mensaje inconscientes son transmitido de generación en generación, en lo que algunos autores llaman “telescopaje entre generaciones”, que hace “resucitar”, al cabo de dos o tres generaciones, situaciones o actitudes que han quedado plasmadas en el inconsciente del individuo, transmitidas de una manera no verbal e inconsciente y que explicarían determinados rasgos de carácter que salen a la luz después de décadas, en otra generación.

Nuestra sociedad actual presenta características que modulan y condicionan la evolución y duelo del adolescente: la edad en la que tiene lugar la pubertad biológica se ha adelantado y sin embargo el tiempo requerido en preparar al adolescente para su ingreso en la adultez y su independencia, se prolonga. La sociedad, nuestra cultura, se lo impone, y permanece más tiempo del deseado, en una adolescencia forzada, en casa de sus padres. Cada vez son más frecuentes las familias monoparentales, las mujeres que voluntaria o involuntariamente son el único progenitor visible, y que no cuentan en muchos casos con un contrapeso que sirva de soporte para integrar los aspectos escindidos de la relación. Vemos que muchas familias se estructuran alrededor de un único hijo, príncipe o princesa nunca destronado, donde la proyección del narcisismo de los padres se ha centrado, tanto más por la larga espera y/o la exclusividad. Es sobre este chico sobre el que se han depositado todas las exigencias y las necesidades de los padres, que si bien todo lo dan (se sobreentiende que “todo” es todo lo material) también todo lo reclaman.

Al duelo del adolescente por sus imágenes idealizadas, al desengaño de los jóvenes por sus padres a los que en muchas ocasiones desprecian o compadecen, se opone el duelo a su vez de los padres que se ven enfrentados a través del hijo, esta vez ya siendo su propio portavoz, a su propia madurez. A la crisis de la adolescencia, corresponde en los padres la crisis de la madurez, que necesita, esta vez sí, un verdadero duelo, al enfrentarse, sin más moratoria, con la realidad y con la distancia entre sus realizaciones y los ideales.

Tenemos pues por un lado un joven que va declinando paulatinamente la dependencia que tenía con sus padres, y la necesidad de ellos, retirando parte del soporte narcisista que ambos se suministraban. A esto se añade la también paulatina homologación del hijo con sus padres. El hijo está disfrutando de su esplendor físico, de su vigor y potencia máxima, con sus rasgos de vitalidad exultante, en comparación con los padres que se empiezan a encontrar con síntomas de vejez. Y ello bajo la perspectiva de nuestra sociedad que premia y busca la “juvenalización” en todos los órdenes y estamentos, y donde ser mayor es equiparable a ser decadente, viejo, pasado de moda, en muchos casos jubilado y por lo tanto inservible. Además la madurez de los padres lleva aparejada la vejez y muerte de la generación que le antecede, dándole un nuevo significado a su propia vida, a su propia adolescencia, en relación con sus hijos, también en su propia posición como hijo, en su lugar en la cadena generacional y en su propia vejez y muerte.

La adolescencia es un periodo crítico en el desarrollo del ser humano y como toda etapa crítica lleva aparejada turbulencia, desasosiego, cambio, pérdidas que son vividas con angustias y aflicción. También es un tiempo de renovación, de adquisiciones internas dentro del aparato psíquico, y externas, en el cuerpo, en el lugar dentro de la familia, de la sociedad. Las adquisiciones son experimentadas con alegría y júbilo, a veces exultante y no por ello maníaco. Quiero decir que en muchas ocasiones se patologíza lo que son procesos normales y saludables, aunque incómodos para los adultos que rodean al joven. Y este proceso, como antes señalábamos, no es solo intrapsíquico, sino también interpersonal y socio cultural.

Cuando sobre el muchacho se han proyectado los ideales paternos no conseguidos, cuando el grado de exigencias es excesivo, y lo que se premia y reconoce no es el esfuerzo, sino el triunfo (y si puede ser en cinco meses, mucho mejor). Cuando hay una tal exaltación de la juventud que los padres están compitiendo con sus propios hijos para resultar y parecer igual de jóvenes, con lo que la ley generacional se disipa, nos encontramos con muchachos asustados ante todo lo que se espera de ellos, con un sentimiento de insuficiencia y de vacío, e incapaces de afrontarlo. Tampoco se les ha preparado para ir aceptando, las sucesivas castraciones por las que normalmente uno se va aceptando y adecuando capacidades con realizaciones. La huida se impone como defensa. Entonces si, nos encontramos con la cristalización de la patología en forma de depresión.


Capítulo IV

DUELOS EN LA POSMODERNIDAD

La posmodernidad ofrece una vida soft, emociones light, todo debe desplazarse suavemente, sin dolor, sin drama, sobrevolando la realidad. Es licito entonces preguntarse si, dentro de ese marco, hay lugar para los duelos en la medida en que estos son dolorosos, implican una crisis seria, tristeza, y esfuerzo psíquico para superarlos.
Consideremos cada uno de los duelos, por separado:
a) El duelo por el cuerpo infantil perdido:
En la modernidad, el bebé, el niño eran modelos estéticos, se los pintaba, esculpía, grababa, para no perder ese momento de máximo esplendor, esa cercanía con la belleza angelical. El adulto joven constituía el ideal estético por excelencia y el adulto maduro, por su parte, alcanzaba un cuerpo con características definidas.
En ese contexto, el adolescente lucía un cuerpo desgraciado. Nada se encontraba en él de admirable, estéticamente rescatable. Es verdad que aun hoy nadie postula como admirable la cara cubierta de acné ni los largos brazos o piernas alterando las proporciones, pero también es cierto que la mirada que cae hoy en día sobre el adolescente es muy diferente. Su cuerpo ha pasado a idealizarse ya que constituye el momento en el cual se logra cierta perfección que habrá que mantener el mayor tiempo posible. ¿Qué ha pasado con el duelo por el cuerpo de la infancia que hacía el adolescente moderno, en una adolescencia que solo era un pasaje de la niñez a un ideal adulto? El adolescente posmoderno deja el cuerpo de la niñez pero para ingresar de por sí a un estado socialmente declarado ideal. Pasa a ser poseedor del cuerpo que hay que tener, que sus padres (¿y abuelos?) desean mantener; es dueño de un tesoro.
Por lo tanto no habrá una idea neta de duelo, de sufrir intensamente la perdida del cuerpo de la infancia. ¿Puede haber un duelo por el cuerpo de la infancia o “no hay drama”?

b) El duelo por los padres de la infancia:
Los padres de la infancia son quizás los únicos “adultos” en estado puro que se encuentran a lo largo de la vida. Ir creciendo significa, en cambio, descubrir que detrás de cada adulto subsisten algunos aspectos inmaduros, impotencia, errores. La imagen de los padres de la infancia es producto de la idealización que el niño impotente ante la realidad que lo rodea y débil ante ellos desarrolla como mecanismo de defensa.
Ir creciendo, convertirse en adulto significa desidealizar, confrontar las imágenes infantiles con lo real, rearmar internamente las figuras paternas, tolerar, sentirse huérfano durante un período y ser hijo de un simple ser humano de allí en más.
Pero este proceso también ha sufrido diferencias. Los padres posmodernos, buscan como objetivo ser jóvenes el mayor tiempo posible, desdibujando al hacerlo, el modelo de adulto que consideraba la modernidad. Si ellos fueron vestidos como pequeños adultos, ahora se visten como sus hijos adolescentes. Si recibieron pautas rígidas de conducta, al momento de educar a sus hijos renuncian a ellas, pero no generan otras nuevas muy claras, o improvisan, en la medida que la necesidad lo impone, alguna pauta que a veces suele ser tardía. Si fueron considerados por sus padres incapaces de pensar y tomar decisiones, ellos han pasado a pensar que la verdadera sabiduría esta en sus hijos sin necesidad de agregados, y que su tarea es dejar que la creatividad y el saber surjan sin interferencia. Si sus padres fueron distantes, ellos borran las distancias y se declaran compinches de sus hijos, intercambiando confidencias.
A medida que fue creciendo el niño de estos padres, no incorporó una imagen de adulto claramente diferenciada, separada de sí por la brecha generacional y cuando llega a la adolescencia se encuentra con alguien que tiene sus mismas dudas, no mantiene valores claros, comparte sus mismos conflictos. Ese adolescente no tiene que elaborar la perdida de la figura de los padres de la infancia como lo hacia el de otras épocas. Al llegar a la adolescencia esta más cerca que nunca de sus padres, incluso puede idealizarlos en este período más que antes. Aquí difícilmente haya duelo y paradójicamente se fomenta más la dependencia en un mundo que busca mayores libertades.

c) El duelo por el rol y la identidad infantiles:
¿Qué significa ser niño? Ser dependiente, refugiarse en la fantasía en ves que afrontar la realidad, buscar logros que satisfagan deseos primitivos y que se obtienen rápidamente, jugar en vez que hacer esfuerzo. Si se hace referencia de un niño en edad de incorporarse a un jardín de infantes, nos encontramos con alguien que se cree capaz de logros que en su mayoría no le son posibles y ante los cuales sufre heridas muy fuertes en su autoestima, una personita incapaz de esperar para lograr lo que quiere y un ser humano a quien lo le importan demasiado los otros miembros de su especie, en la medida que no es capaz de compartir nada con ellos.
Es necesario diferenciar dos conceptos psicoanalíticos que suelen confundirse: El “Yo ideal” y el de “ideal del Yo”. Ante una imagen real de sí mismo poco satisfactoria, el niño desarrolla una imagen ideal un “Yo ideal” en el cual refugiarse. Lo hace en base a la imagen omnipotente de sus padres y ante una realidad frustrante que promueve esa imagen todopoderosa de sí mismo. Esto le permite descansar, juntar fuerzas y probar de nuevo ante un error. En un desarrollo normal ese Yo ideal se va acotando a medida que la realidad le muestra sus límites.
De acuerdo a los valores que lo identifican, el Yo ideal es: omnipotente, no puede esperar para satisfacer sus deseos y no es capaz de considerar al otro. Hace sentir al niño que es el centro del mundo, es la expresión de un narcisismo que no admite a otros. Cuando el niño no logra lo que quiere o siente que los adultos se ponen en su contra, sufre por su Yo ideal maltratado.
Los padres primero y los maestros después, tienen la difícil tarea de provocar la introyección de otra estructura, el “ideal del Yo”. Si el Yo ideal es lo que él desea ser, el ideal del Yo es lo que debe ser y a quien a menudo le cuesta parecerse. Ese ideal del Yo también muestra sus propios valores: esfuerzo, reconocimiento y consideración hacia el otro, así como postergación de logros.
¿Qué ocurre con el adolescente? Este es el momento donde termina de consolidarse el ideal del Yo, en una esfera donde confluyen padres, docentes y la sociedad. Pero ¿Qué sucedería si la sociedad no mantiene los valores del ideal del Yo, y en cambio pone como modelo los valores del Yo ideal?
Pensemos en lo que se difunde constantemente por los medios: dietas, gimnasia sin el menor esfuerzo, tarjetas de crédito, compras telefónicas para no postergar ningún deseo, competencia laboral que significa eliminar al otro, etc. Estos son los valores del Yo ideal que en otras épocas podía ser solo una fantasía pero no ser consagrados socialmente. La sociedad moderna consagraba los valores de un ideal del Yo: la idea de progreso en base al esfuerzo, el amor como consideración hacia el otro, capacidad de espera para lograr lo deseado. Lógicamente los valores del Yo ideal existían pero eran inadmisibles para ser propagados socialmente. En cambio en la sociedad posmoderna los medios de comunicación divulgan justamente los valores del Yo ideal, o sea que donde estaba uno ahora esta el otro y hay que atenerse a las consecuencias.
En base a lo desarrollado se puede deducir que los valores de la infancia no sólo no se abandonan sino que se sostienen socialmente, por lo tanto no parece muy claro que haya que abandonar ningún rol de esa etapa al llegar a la adolescencia. Se podrá seguir actuando y deseando como cuando se era niño, por lo que aquí tampoco habrá un duelo claramente establecido.



CONCLUSION

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano, que se caracteriza por profundos cambios biológico, psicológico y social.
Se divide, en tres etapas: Pubertad, Adolescencia media y Adolescencia tardía, cuyo inicio se dará hacia los 12, 13 ó 14 años de edad aproximadamente para extenderse hasta los 18 a 23 años de edad y más en ciertos casos. Y las características de dichas etapas varían de un sujeto a otro.
Está caracteriza por ser un período de duelos, resumidos en tres por Arminda Aberastury, que son: la pérdida del cuerpo infantil; la pérdida de los roles e identidad infantiles; y de los padres de la infancia; y que ella le adhiere un cuarto duelo que trata sobre la pérdida de la bisexualidad infantil. Durante esta etapa el adolescente lucha por construir una realidad psíquica, reconstruir sus vínculos con el mundo exterior, y encontrar su propia identidad.
Como dice Fernández Moujan, considero que el duelo en este período de la vida, no es puro cien por ciento, ya que no hay una perdida y un nuevo vínculo objetal, en la medida en que es definido el duelo por Sigmun Freud. En la adolescencia toda pérdida es proseguida por un renacer, o sea que se produce un proceso de cambio y/o transformación, donde se ve afectado el Yo del adolescente.
Son muchos los cambios psicofísicos que debe asimilar el púber, que a su vez influyen o son influidos recíprocamente por lo sociocultural. Pero este proceso, doloroso, frustrante y de gran gasto energético, es normal y común a todas las personas, siempre y cuando se de en este período, ya que es normal que en el paso por la adolescencia se padezca algún tipo de melancolía o depresión como parte del proceso mismo, pero si ello sucede en una persona adulta por ejemplo, debe pensarse ya, en una patología.
En la adolescencia tardía, se produce la elección de la profesión, la cuál es consecuencia de la pregunta de "¿Hacia donde voy?". Los adolescentes tienen que tratar con la influencia de sus compañeros, padres, profesores y sus propios deseos, para decidir su vocación.
El final de la adolescencia se produce cuando el sujeto empieza a desarrollar y asumir tareas propias del adulto joven, como por ejemplo, la elección y responsabilidad de un trabajo, el desarrollo del sentido de intimidad (que más tarde va a conducir a la constitución del matrimonio y la paternidad). Se produce el reconocimiento del sí mismo como un ser adulto.
Algo muy importante e influyente en todo este proceso de cambios que sufre el adolescente, es el entorno del mismo, ya sea desde lo más cercano que es la familia, hasta la sociedad misma y la cultura de ésta.
Hoy en día, el adolescente sufre cambios totalmente diferentes a los que debió enfrentarse el adolescente moderno, cambios referidos a lo psíquico y relacionados a los duelos que enuncia Arminda Aberastury, todo basado en cambios propios de la evolución de la raza humana, cambios estos que muchas veces fueron o son perjudiciales.
Existen autores que consideran como inexistentes en la actualidad, los duelos de la adolescencia, pero personalmente considero que los adolescentes posmodernos siguen sufriendo y/o padeciendo por el período que deben de atravesar, condicionados sí por la familia, la sociedad y la cultura en que se desarrolla cada caso en particular. No quiero ser exagerado pero me atrevería a decir que el adolescente posmoderno sufre mas las consecuencias del pasaje por dicho período que su par moderno, justificando mi postura en que hoy día con el avance tecnológico, la aceleración del ritmo de vida diario, la perdida de valores esenciales o degeneración en muchos casos de los mismos, entre otros tantos, conllevan a una mayor exigencia para el adolescente actual, quien no está preparado para asimilarlo, ya sea por falta de educación, por cuestiones económicas, prejuicios, etc. Hoy en día algo muy común en la sociedad argentina es que los adolescentes “quemen” etapas, por decirlo de una manera vulgar, en otras palabras pasan de la niñez, forzados por cuestiones particulares como el hecho de ser padres muy jóvenes por ejemplo, a la adultez, dejando pendientes tantas etapas.
Esta cuestión de “vivir a mil por hora” como se dice hoy, puede resultar perjudicial, a corto o largo plazo, para dichos adolescentes, sencillamente porque no se cumplió el proceso necesario y paso por paso, sin obviar ninguno, durante la etapa de la adolescencia.
Esto sin duda alguna conlleva a una cascada de conflictos e inconvenientes que pueden ir desde padres muy jóvenes, padres adolescentes, que mas que padres son como hermanos y/o amigos de sus propios hijos; hasta marcadas tendencias suicidas que surgen como única escapatoria y/o solución a sus problemas.
Para finalizar quiero remarcar la idea de que toda elaboración de duelo exige tiempo para su normal desarrollo, y no llegar así a tener que padecer los problemas propios del adolescente actual, o si se quiere no llegar al extremo de tomar las características de una negación maníaca, que la emparentaría en su patología con la psicopatía.


BIBLIOGRAFÍA

FREUD, Sigmund. Duelo y Melancolía. 1974, Madrid, Biblioteca Nueva.

FREUD, Sigmund. Consideraciones sobre la Guerra y la Muerte, Nuestra actitud sobre la muerte, Tomo II.

ABERASTURY, Arminda y KNOBEL, Mauricio. La adolescencia normal, Un enfoque psicoanalítico. 1994, 2º reimpresión, Buenos Aires, Editorial Paidos.

QUIROGA, E. Susana. Adolescencia: de la metapsicología a la clínica. 1984, Buenos Aires, Amorrontu editores.